miércoles, 11 de febrero de 2009

OlviiDarMe*


No ganas al intentar el olvidarme, durante mucho tiempo en tu vida yo voy a vivir...detalles tan pequeños de los dos son cosas muy grandes para olvidar y a toda hora van a estar presentes, ya lo veras.... Si otra apareiera por tu ruta y esto te trajese recuerdos mios, la culpa es tuya, alguna frase que te he dicho sera la causa obligada o algo asi, inmediatamente tu vas a acordarte de mi... Yo se que otra debe estar hablando a tu oido palabras de amor como yo te hable, mas yo dudo, yo dudo que ella tenga tanto amor y hasta la forma de mi decir y en esa hora tu vas a acordarte de mi... En la noche envuelto en el silencio de tu cuarto, antes de dormir tu buscas mi retrato, pero aun cuando no quisieras verme sonreir tu ves mi sonrisa lo mismo asi y todo eso va a hacer que tu te acuerdes de mi... Si alguien tocase tu cuerpo como yo no digas nada, no vayas a decir mi nombre sin querer a la persona errada, pensando en el amor de ese momento, desesperado intentar llegar al fin y hasta en ese momento tu iras a acordarte de mi... Yo se que mientras existamos recordaremos y que el tiempo transforma todo amor en casi nada, mas casi yo me olvido de un gran detalle..un gran amor no va a morir asi, por eso de vez en cuando tu vas a acordarte de mi...

MüJeres Que VaLen.


En una breve conversación, un hombre le pregunta a una mujer:
“¿Qué tipo de hombre estás buscando?”.
Ella se quedó un momento callada antes de mirarlo a los ojos, y le preguntó . . .

“¿En verdad quieres saberlo?”
El le respondió:
“Sí”
Ella empezó a decir:
“Siendo mujer en ésta época, estoy en una posición de pedirle a un hombre lo que yo sola no puedo hacer por mí, pago todas mis facturas, me encargo de mi casa sin la ayuda de un hombre; por lo tanto estoy en la posición de preguntar” . . .

¿Qué es lo que tu puedes aportar en mi vida?
El hombre se quedó mirándola, él pensó que obviamente ella se estaba refiriendo al dinero.
Ella, sabiendo lo que él estaba pensando, rápidamente dijo:
“No me estoy refiriendo al dinero, yo necesito algo más; necesito un hombre que luche por la perfección en todos los aspectos de la vida”.
Él cruzó los brazos, se recostó en la silla y mirándola, le pidió que se explicara.
Ella dijo:
“Yo busco a alguien que luche por superarse, porque necesito con quien conversar y que me estimule mentalmente. Yo no quiero a mi lado a alguien mentalmente simple”.

“Estoy buscando a alguien que luche por la perfección espiritual, porque necesito a alguien con quien compartir mi fe en DIOS”.

“No necesito a un hombre que luche por la perfección financiera, porque yo no necesito un cargo financiero, ni estoy buscando riquezas”.
“Busco a alguien que se esfuerce y trabaje hombro a hombro conmigo para sostener nuestro hogar, que no sea una carga más en espera de ser mantenido”.

“Yo necesito a alguien lo suficientemente sensible para que comprenda por lo que paso en la vida como mujer, y que sea lo suficientemente fuerte para darme ánimos y no dejarme caer”.

“Quiero a alguien a quien admirar y que me admire por mi misma. Un hombre que me ame, pero que ame a Dios por encima de todo”.

“Estoy buscando a alguien a quien pueda respetar, porque para poder ser sumisa, yo debo respetarlo. No puedo ser sumisa con un patán”.

“Para poder apoyar a ese hombre, debo respetarlo y que me respete por lo que valgo. No tengo ningún problema en ser sumisa, simplemente él tiene que merecérselo”.

“Busco a alguien en quien pueda confiar, que me respete como su pareja y mejor amiga; no a un hombre infiel con un alma tan pobre que me irrespete y se irrespete a sí mismo entregándose a cualquiera solo por un momento de placer banal y animal”.
“Dios hizo al hombre y a la mujer en iguales condiciones para apoyarse mutuamente. Yo no puedo ayudar a un hombre inútil, que no puede ayudarse a si mismo”.

“Busco a un hombre sensible y con buenos sentimientos, porque el conocerá mis sentimientos con sólo mirarme a los ojos”.

“Busco ternura”.
Cuando ella terminó, lo miró a los ojos . . . él se veía muy confundido y con interrogantes.
Entonces él le dijo:
“Estás pidiendo mucho”
Ella contestó:
“Bueno, que te puedo decir . . . ES QUE YO VALGO DEMASIADO.”